Existen notables diferencias entre los catering para bodas y la cocina propia. Muchas parejas de novios tienen la misma duda o buscan siempre cocina propia porque no se fían de los catering para bodas. Suelen confiar en la cocina propia por pensar que está todo más controlado que si viene alguien de fuera a cocinar. Además la logística de un catering siempre les inspira desconfianza.

No les falta razón a los novios, pero mi consejo siempre es el mismo: un catering tiene que cumplir muchas más condiciones de higiene y transporte en la comida que un restaurante. Esto no quiere decir que me inspire más confianza un catering que una cocina propia, pero lo que aconsejo es que no descarten un espacio estupendo para celebrar su boda porque el servicio sea de un catering.

Lo que si es fundamental es elegir un servicio seguro, sea catering o cocina propia. Siempre pido el registro sanitario, y que la licencia de actividad sea de restauración y organización de eventos en caso de cocina propia o de catering en el resto.

Según la normativa, yo descartaría los restaurantes, pastelerías, cafeterías que llevan la comida preparada o que ofrecen servicio catering. En estos casos yo desconfío, porque no pueden sacar ni un canapé si no tienen una licencia específica para ello, y si la tienen que os la enseñen. El gran problema viene en el traslado de comida, donde la conservación es muy importante.

Otro tema que preocupa mucho a las parejas es la infraestructura de los caterings, es decir, dónde van a cocinar. La mayor parte de los catering tienen sus cocinas portátiles muy bien organizadas y están acostumbrados a los servicios de este tipo. Yo he tenido el placer de trabajar con algunos, en fincas que no tenían ni un techo para cocinar. El día de antes de la boda, los caterings montan unas cocinas portátiles, en algunos casos camiones, donde todo es preparado o terminado de cocinar, emplatado allí mismo y servido en el momento.

En el caso de que la finca disponga de cocinas para que el catering pueda trabajar, mejor que mejor. Y si está habituado a esa finca el servicio es perfecto.

Además algunas fincas trabajan con uno o más catering de su confianza en los que se juegan su prestigio y esa apuesta suele ser la apuesta más segura.

Si vosotros tenéis libre elección de catering en la finca que habéis alquilado, es un poco más difícil si no tenéis referencias, pero es tan fácil como pedir la documentación que os he comentado y luego no señalizar hasta que hayáis hecho una prueba de menú.

Os recuerdo que es importante este proveedor en vuestra boda porque estamos hablando de la salud de vuestros invitados. En el caso de intoxicación alimentaria vosotros tendríais parte de responsabilidad si no contratáis un espacio o un catering que cumpla con la normativa.

En la actualidad, hay grandes caterings especializados en bodas, que ofrecen un servicio estupendo con una gran variedad en tipos de menús, cubriendo todos tipo de tradiciones y gustos. Además si quieres un mobiliario y decoración diferente se adaptan a vuestras prioridades.

Espero que os haya quedado clara la diferencia y que además de confiar en la cocina propia, apostéis por los caterings.

Y si tenéis alguna duda, ya sabéis donde estoy.

Susanna

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